Con aquel viejo recuerdo de las cartas de amor,
entre el silencio y la soledad sombría,
brillaba en mi mente un tosco pensamiento.
No, no eran recuerdos. Eran solo papel y letras.
Papel y letras nada más. Sólo eso.
Letras que dibujaban en mi mente palabras románticas,
como rojas mariposas que vibraban en mi estómago...
Ése es el olvido. Sí el olvido...
Pero eran solo letras.
Así es, solo amargas letras.
Letras que destellaban como luceros en el amarillento papel de la ironía y la soledad...
Lo confieso. Ya no quiero recuerdos.
Quiero letras. Solo letras y nada más.
Autor: José Aguilar. aguilarjcb@hotmail.es
miércoles, 9 de mayo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
REFLEXIÓN
Por: Luis Alfredo Castro
Hubo una vez un joven que, a su corta edad, no tenía idea de lo que hacía. Nunca había asistido a la escuela, porque sus padres nunca le instruyeron.
Este chico le faltaba el respeto a todas las personas, y su madre no era la excepción. Esta situación pasó así por mucho tiempo.
Cierto día, a este joven le pasó una experiencia muy extraña. Una mañana que salió de su casa, vio a una madre y a su hijo hablándose de forma amable y cariñosa. Aquella escena le produjo una sensación extraña. Sintió nostalgia y tristeza. Pensó que debería hacer algo.
Al llegar a casa, se propuso respetar a su madre. Tomó la decisión de asistir a la escuela para aprender valores y no dejar de practicarlos.
BIENVENIDO POR FAVOR DEJA TU COMENTARIO O ENVIALO A aguilarjcb@hotmail.es
Hubo una vez un joven que, a su corta edad, no tenía idea de lo que hacía. Nunca había asistido a la escuela, porque sus padres nunca le instruyeron.
Este chico le faltaba el respeto a todas las personas, y su madre no era la excepción. Esta situación pasó así por mucho tiempo.
Cierto día, a este joven le pasó una experiencia muy extraña. Una mañana que salió de su casa, vio a una madre y a su hijo hablándose de forma amable y cariñosa. Aquella escena le produjo una sensación extraña. Sintió nostalgia y tristeza. Pensó que debería hacer algo.
Al llegar a casa, se propuso respetar a su madre. Tomó la decisión de asistir a la escuela para aprender valores y no dejar de practicarlos.
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martes, 13 de marzo de 2012
CASOS DE LA VIDA REAL
Por Gerardo Mendoza (Noveno grado)
Esta es una de mis experiencias vividas en el proceso de ser estudiante. A continuación les contaré mi historia.
Cuando estudié en la escuela de Potrerillos tuve un grupo de amigos que tenían muchas malas mañas, les gustaba robar. Un día, andando con ellos, un grupo de personas nos empezó a gritar “mañosos”, pero con andaba con ellos también a mi me acusaban. Lo que yo no sabía era que hacía pocos días les habían robado a esas personas.
Fue tanta la tensión, que decidieron llamar a la Policía para que nos arrestaran. La PNC empezó a recabar pruebas que nos incriminaran. Les preguntaban a las personas que si me habían visto haciendo algo malo. Unos decían que no, otros que no sabían.
Después de varios minutos, resultó que solo ellos habían participado en el robo. No obstante, yo me afligí mucho, pues pensaba que me iban a meter a la cárcel. Pero solo a ellos se los llevaron, porque yo quedé libre de acusaciones. Esto me llevó a pensar que si andamos con malas compañías, algo malo nos puede ocurrir, pues como dicen por ahí “más vale solo que mal acompañado”.
Ya ven que al andar con malas juntas nunca nos va bien, porque como dice el refrán: “el que anda entre la miel, algo se le pega”. Y este casi se cumple en mí, por eso les aconsejo que no anden en malas juntas y que sepamos elegir a nuestros amigos. Porque tal vez uno no ha hecho nada, pero como anda con ellos, también a uno le pasa. Mi consejo es “solo que mal acompañado”.
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Esta es una de mis experiencias vividas en el proceso de ser estudiante. A continuación les contaré mi historia.
Cuando estudié en la escuela de Potrerillos tuve un grupo de amigos que tenían muchas malas mañas, les gustaba robar. Un día, andando con ellos, un grupo de personas nos empezó a gritar “mañosos”, pero con andaba con ellos también a mi me acusaban. Lo que yo no sabía era que hacía pocos días les habían robado a esas personas.
Fue tanta la tensión, que decidieron llamar a la Policía para que nos arrestaran. La PNC empezó a recabar pruebas que nos incriminaran. Les preguntaban a las personas que si me habían visto haciendo algo malo. Unos decían que no, otros que no sabían.
Después de varios minutos, resultó que solo ellos habían participado en el robo. No obstante, yo me afligí mucho, pues pensaba que me iban a meter a la cárcel. Pero solo a ellos se los llevaron, porque yo quedé libre de acusaciones. Esto me llevó a pensar que si andamos con malas compañías, algo malo nos puede ocurrir, pues como dicen por ahí “más vale solo que mal acompañado”.
Ya ven que al andar con malas juntas nunca nos va bien, porque como dice el refrán: “el que anda entre la miel, algo se le pega”. Y este casi se cumple en mí, por eso les aconsejo que no anden en malas juntas y que sepamos elegir a nuestros amigos. Porque tal vez uno no ha hecho nada, pero como anda con ellos, también a uno le pasa. Mi consejo es “solo que mal acompañado”.
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lunes, 20 de febrero de 2012
HISTORIA SOBRE CÓMO PRACTICAR VALORES
Por: Yolanda de los Ángeles Posada
Era lunes. El día estaba muy cálido. Mientras caminaba por la calle, hacia la escuela, pude ver a una señora que intentaba cruzarse la calle. En mi mente me decía “le ayudo o no le ayudo.”
Al cabo de unos segundos, me acordé de la primera clase de valores, aquella que estaba referida a qué sucede cuando practicamos valores. En ese momento decidí ayudarle a la señora. De repente ella me dijo “muchas gracias.” “No tenga pena”, le respondí. Seguí mi camino hacia la escuela, sintiéndome muy feliz de haber ayudado a alguien.
Al día siguiente, estaba reunida con un grupo de amigos, lo cual consideraba no era tan bueno para mí, porque ellos eran criticados por no practicar valores ni buenos hábitos. Asimismo, se decía no que sabían lo que querían para su futuro.
Un compañero se me acercó y me dijo que por qué me reunía con esos “perdedores”, pero yo le expliqué que mi objetivo era que ellos también se pudieran superar, es decir sean personas de bien. Minutos más tarde me reuní de nuevo con ellos. Me pidieron un consejo. Les prometí ayudarles y ellos dijeron estar dispuestos a hacer lo que fuere con tal de cambiar y ser mejores personas.
Les pedí reunirnos el día siguiente con otro compañero que se había ofrecido ayudar también. Ese día les expliqué acerca de las MALAS INFLUENCIAS y BUENAS INFLUENCIAS que pueden venir de los amigos. En algunos casos, como el de mi amigo y yo, queríamos mostrarles algunas influencias positivas, las cuales habíamos aprendido gracias a un profesor de valores. Nosotros queríamos que ellos pudieran ver la vida de una manera diferente, no como un vacile. Es decir aprender a ayudar a las personas que lo necesiten.
Luego de una semana, todo había cambiado. Esos compañeros que por tiempos habían sido rechazados, los demás cambiaron su actitud hacia ellos. Dijeron que gracias a nuestros consejos pudieron cambiar su manera de vida y poder aprovecharla.
Ese día aprendí que es muy bueno practicar valores, pues no solo ayudan a uno mismo, sino también a los demás. Por ello procuramos ayudar a otros compañeros y demás personas, las cuales me preguntaban que cómo fue que aprendí a ser como soy. Les comenté que los principios y valores inician en nuestra familia, luego en la comunidad, la escuela y la iglesia.
En ocasiones, nosotros los jóvenes optamos por aprender cosas que no son buenas, sin darnos cuenta que hay cosas positivas por aprender, las cuales nos ayudan toda la vida. Una persona me dijo que los jóvenes somos el futuro del país.
Un día le comenté al profesor de valores lo que habíamos hecho mi compañero y yo, y él nos felicitó por hacer el bien a los demás. Gracias a Dios, hoy los días son diferentes para mis compañeros y yo. No debemos hacer cosas inadecuadas solo para impresionar al grupo de amigos, porque debemos prepararnos para el futuro primero.
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Era lunes. El día estaba muy cálido. Mientras caminaba por la calle, hacia la escuela, pude ver a una señora que intentaba cruzarse la calle. En mi mente me decía “le ayudo o no le ayudo.”
Al cabo de unos segundos, me acordé de la primera clase de valores, aquella que estaba referida a qué sucede cuando practicamos valores. En ese momento decidí ayudarle a la señora. De repente ella me dijo “muchas gracias.” “No tenga pena”, le respondí. Seguí mi camino hacia la escuela, sintiéndome muy feliz de haber ayudado a alguien.
Al día siguiente, estaba reunida con un grupo de amigos, lo cual consideraba no era tan bueno para mí, porque ellos eran criticados por no practicar valores ni buenos hábitos. Asimismo, se decía no que sabían lo que querían para su futuro.
Un compañero se me acercó y me dijo que por qué me reunía con esos “perdedores”, pero yo le expliqué que mi objetivo era que ellos también se pudieran superar, es decir sean personas de bien. Minutos más tarde me reuní de nuevo con ellos. Me pidieron un consejo. Les prometí ayudarles y ellos dijeron estar dispuestos a hacer lo que fuere con tal de cambiar y ser mejores personas.
Les pedí reunirnos el día siguiente con otro compañero que se había ofrecido ayudar también. Ese día les expliqué acerca de las MALAS INFLUENCIAS y BUENAS INFLUENCIAS que pueden venir de los amigos. En algunos casos, como el de mi amigo y yo, queríamos mostrarles algunas influencias positivas, las cuales habíamos aprendido gracias a un profesor de valores. Nosotros queríamos que ellos pudieran ver la vida de una manera diferente, no como un vacile. Es decir aprender a ayudar a las personas que lo necesiten.
Luego de una semana, todo había cambiado. Esos compañeros que por tiempos habían sido rechazados, los demás cambiaron su actitud hacia ellos. Dijeron que gracias a nuestros consejos pudieron cambiar su manera de vida y poder aprovecharla.
Ese día aprendí que es muy bueno practicar valores, pues no solo ayudan a uno mismo, sino también a los demás. Por ello procuramos ayudar a otros compañeros y demás personas, las cuales me preguntaban que cómo fue que aprendí a ser como soy. Les comenté que los principios y valores inician en nuestra familia, luego en la comunidad, la escuela y la iglesia.
En ocasiones, nosotros los jóvenes optamos por aprender cosas que no son buenas, sin darnos cuenta que hay cosas positivas por aprender, las cuales nos ayudan toda la vida. Una persona me dijo que los jóvenes somos el futuro del país.
Un día le comenté al profesor de valores lo que habíamos hecho mi compañero y yo, y él nos felicitó por hacer el bien a los demás. Gracias a Dios, hoy los días son diferentes para mis compañeros y yo. No debemos hacer cosas inadecuadas solo para impresionar al grupo de amigos, porque debemos prepararnos para el futuro primero.
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viernes, 17 de febrero de 2012
CUIDADO CON LAS MALAS INFLUENCIAS
Mi nombre es Wilber Martínez. Estudio noveno grado en el Centro Escolar Vuelta de Oro, Lago de Coatepeque. Soy un chavo buena onda y rodeado de muchos amigos. En esta ocasión les quiero contar mi historia.
Cuando estudiaba el octavo grado, en 2010, tuve amistad con unos jóvenes que su vida era “un desorden.” Gustaban de pandillas y de vicios. Cada vez que me reunía con ellos, y llegaba la hora de despedirme, preguntaban que por qué me iba tan rápido. “Tengo tareas de Sociales”, les respondía. Pero ellos me pedían que no las hiciera.
Insistían e insistían hasta convencerme. Y me quedaba con ellos hasta muy tarde. Al llegar a mi casa, mis padres me aconsejaban. Me decían que no me reuniera con ellos porque no eran buenas personas, pero yo lo único que hacía era enojarme.
A medio año recibí la libreta de notas. Mis padres descubrieron que mis calificaciones estaban muy bajas. Especialmente las de sociales. A pesar de que mis profesores y mis padres buscaban aconsejarme, yo no hacía caso.
Sin darme cuenta del problema, comencé a fumar cigarrillos y decidí dejar la escuela. Des pues de haber tomado esa decisión, mis padres me prohibieron salir de casa, para que ya no pudiera reunirme con mis amigos. A pesar de ello, me escapaba porque ya tenía el vicio de fumar. En cierta ocasión, un vecino me vio y se lo dijo a mis padres, por lo que ya no se descuidaban de mí, y solo podía recibir visitas de mis familiares.
Una noche, escuchando la radio, sonó una canción que me gustó mucho. Entendí el mensaje que estaba expresando. Pregunté y me dijeron que se llamaba “Vibra positiva”, y que la cantaba la banda Zona Ganjah. Desde ahí, el reggae me cambió. Me hizo darme cuenta del error que estaba cometiendo. Me arrepentí de haber perdido el año escolar.
Ahora soy una persona con buena vibra. Ya no tengo juntas con personas que me den INFLUENCIAS NEGATIVAS. No soy una persona perfecta, porque tengo errores, pero esta vez busco ayuda en mis padres, maestros y, claro, en Dios.
En la actualidad, escucho música positiva, amo la naturaleza, he dejado de comer carne y trato de no caer en las garras de la hipocresía. Quiero sacar buenas notas en todas las materias, por ello me esfuerzo estudiando.
Amigos y amigas, sigan las buenas influencias, practiquen los valores, empezando por el respeto a ti mismo y al prójimo. Aléjate de la hipocresía, los vicios, las maras y pandillas. Te aseguro que tendrás menos problemas y te sentirás mucho más libre. Buena vibra. JAH BLESS.
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Cuando estudiaba el octavo grado, en 2010, tuve amistad con unos jóvenes que su vida era “un desorden.” Gustaban de pandillas y de vicios. Cada vez que me reunía con ellos, y llegaba la hora de despedirme, preguntaban que por qué me iba tan rápido. “Tengo tareas de Sociales”, les respondía. Pero ellos me pedían que no las hiciera.
Insistían e insistían hasta convencerme. Y me quedaba con ellos hasta muy tarde. Al llegar a mi casa, mis padres me aconsejaban. Me decían que no me reuniera con ellos porque no eran buenas personas, pero yo lo único que hacía era enojarme.
A medio año recibí la libreta de notas. Mis padres descubrieron que mis calificaciones estaban muy bajas. Especialmente las de sociales. A pesar de que mis profesores y mis padres buscaban aconsejarme, yo no hacía caso.
Sin darme cuenta del problema, comencé a fumar cigarrillos y decidí dejar la escuela. Des pues de haber tomado esa decisión, mis padres me prohibieron salir de casa, para que ya no pudiera reunirme con mis amigos. A pesar de ello, me escapaba porque ya tenía el vicio de fumar. En cierta ocasión, un vecino me vio y se lo dijo a mis padres, por lo que ya no se descuidaban de mí, y solo podía recibir visitas de mis familiares.
Una noche, escuchando la radio, sonó una canción que me gustó mucho. Entendí el mensaje que estaba expresando. Pregunté y me dijeron que se llamaba “Vibra positiva”, y que la cantaba la banda Zona Ganjah. Desde ahí, el reggae me cambió. Me hizo darme cuenta del error que estaba cometiendo. Me arrepentí de haber perdido el año escolar.
Ahora soy una persona con buena vibra. Ya no tengo juntas con personas que me den INFLUENCIAS NEGATIVAS. No soy una persona perfecta, porque tengo errores, pero esta vez busco ayuda en mis padres, maestros y, claro, en Dios.
En la actualidad, escucho música positiva, amo la naturaleza, he dejado de comer carne y trato de no caer en las garras de la hipocresía. Quiero sacar buenas notas en todas las materias, por ello me esfuerzo estudiando.
Amigos y amigas, sigan las buenas influencias, practiquen los valores, empezando por el respeto a ti mismo y al prójimo. Aléjate de la hipocresía, los vicios, las maras y pandillas. Te aseguro que tendrás menos problemas y te sentirás mucho más libre. Buena vibra. JAH BLESS.
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jueves, 20 de octubre de 2011
Carta a mi amiga Lu…
Estimada amiga, hace ya mucho tiempo que no escribo una carta a alguien. Quizá desde antes de terminar el séptimo grado, en 1999, tiempos en los que al final de cada texto siempre pedía perdón por los errores de ortografía. No sé si a ti te pasó alguna vez. Un día encontré uno de esos ejemplares guardado en medio de las páginas amarillentas de un viejo y arrugado cuaderno. Sabes, me trajo muchos recuerdos de mi pasada adolescencia.
Esa carta que encontré fue una de las razones por las que decidí escribirte. Al leerla, mi cerebro realizó el proceso de Semiosis Infinita, aquella de Peirce, que nos enseñó Amparo Marroquín. Esa asociación simbólica me ayudó a recordar las aventuras que pasamos en la universidad. Las ocurridas en el tercer año. ¿Te acuerdas de las veces en que fuimos a visitar a Gildaberto, el de Estadística? Aquel que nos decía “vengan a mi cuarto”, para referirse a su cubículo. En ese tiempo le teníamos miedo, pero ahora creo que es un anciano muy gracioso y agradable.
Un día que fui a consultarlo y que no me acompañaste, me preguntó algo sobre ti. No te lo diré porque es un secreto mío, que guardaré siempre. Pero no es nada malo, no te preocupes. Sé que tú también puedes guardar secretos, me lo dijiste una vez en la Biblioteca. Fue antes de que viéramos aquella película fea de la guerra en El Salvador. Te confieso que sentí miedo, pero como la señora había echado llave, tenía que hacerme el fuerte.
¡Aquellos días fueron maravillosos! Los tengo muy presentes. Tan presentes como el color verde de la camisa que llevabas puesta el primer día que me hablaste. Y como la vez que me dijiste que querías ir a cortar café, y te respondí que no sabías lo que querías. Sí, así como esos pequeños recuerdos, compañera. Es más, fuiste tú la que me enseñaste a decir “compañero”. Esa frase ahora se ha propagado por todos lados. Muchos estudiantes la utilizan. Igual que el apodo de aquel profesor tuyo, al que de cariño le llaman “sopepito”.
Lu, como esta no es una carta de amor ni una carta de despedida, decidí escribir las cosas en el orden que me vinieron a la cabeza. Quería iniciar diciéndote otra cosa, pero decidí romper con los formalismos inventados, desafiando al poder, como decía Roland Barthes, ¿te recuerdas?, que solo escribiendo nos podemos burlar del poder. Te aconsejo lo practiques cada vez que estés molesta con tu jefe.
Esto me recuerda las veces en que te molestaste conmigo por culpa de mi mala memoria. Me decías que te guardara puesto y se me olvidaba porque siempre entraba tarde y apurado. Espero que ya me hayas perdonado. Te digo esto porque contigo aprendí el verdadero significado de una amistad sincera. A pesar de que eras la chica más bella de la clase, te hiciste mi amiga. Nos ayudábamos en las tareas, hacíamos los trabajos de Historia del Arte juntos y nos pasábamos “coras” de saldo tigo.
Cada uno de esos momentos vividos me ayudó a superar mi baja autoestima. El calor de tu amistad me dio la fuerza para enfrentarme al día a día y ver la realidad con otros ojos. Por eso estoy muy agradecido contigo y te deseo lo mejor en tu vida. He sabido que viajas por el mundo y visitas muchos lugares. Eso me alegra mucho. Espero que en cada uno de esos sitios encuentres paz, alegría, amor y felicidad.
Bueno, no quiero despedirme sin antes contarte algo que pensaba de ti. Creía que las chicas lindas no tenían sentimientos, pero tú me demostraste lo contrario. Tú no eras como yo pensaba. Siempre fuiste y serás una persona muy especial...
Compañera, éxitos en tu trabajo y bendiciones para tu familia.
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martes, 14 de junio de 2011
FE Y ALEGRÍA IMPLEMENTÓ PRUEBAS DE CALIDAD EDUCATIVA
Las evaluaciones se realizaron del 7 al 10 de junio de 2011.
(Oliverio Galdames, director del Escolar San José Las Flores)
Fe y Alegría El Salvador, en un esfuerzo de unión latinoamericana y en coordinación con el Ministerio de Educación, inauguraron el pasado 7 de junio, en el Complejo Educativo Fe y Alegría San José Las Flores, en Tonacatepeque, la evaluación del Sistema de Mejora de la Calidad de Educativa.
Las pruebas se implementaron en los 22 centros educativos pertenecientes a la red oficial de Fe y Alegría El Salvador, distribuidos en 6 departamentos del país. Dichas evaluaciones fueron supervisadas por el personal de la Unidad de Educación Integral de Fe y Alegría.
Las evaluaciones realizadas llevan como propósito mejorar, dialogar, comprender, aprender y diagnosticar la calidad del proceso educativo de las escuelas de Fe y Alegría. Según Antonio Orellana, Coordinador de Educación de Fe y Alegría El Salvador, “con este esfuerzo se pretende instaurar una nueva cultura de mejora continua al sistema educativo, donde participen estudiantes, docentes, directivos, padres y madres de familia, y miembros destacados de la comunidad.”
Estas pruebas van más allá de evaluar conocimientos en las áreas de Matemática y Lenguaje. Se busca obtener una radiografía exacta del sistema educativo actual desarrollado por Fe y Alegría en sus 22 centros educativos. Condiciones del contexto, los recursos pedagógicos con los que se cuenta, los niveles de convivencia en el centro, las estrategias de enseñanza y aprendizaje, la vivencia de valores por parte de los estudiantes y las relaciones desarrolladas entre la escuela y la comunidad.
“Queremos tener contacto con la realidad educativa, a través de obtener datos reales que nos muestre las áreas que necesitan ser reforzadas dentro del sistema educativo”, afirmó Saúl León, director general de Fe y Alegría El Salvador, durante el acto de inauguración. El director mostró una actitud positiva hacia el programa de calidad y, al mismo tiempo, dijo tener una visión muy esperanzadora sobre el proceso de calidad iniciado el pasado 7 de junio.
En septiembre de 2006, Fe y Alegría realizó una prueba piloto en siete de sus 22 centros educativos, donde se obtuvieron importantes resultados para mejorar el sistema de enseñanza-aprendizaje. Es así como Fe y Alegría nuevamente asume el desafío de la calidad educativa e integral en zonas rurales y urbano-marginales, puesto que su trabajo inicia donde termina el asfalto.
Para finales de junio, se tiene previsto que 22 escuelas de la red pública nacional, situadas en el departamento de Sonsonate, realicen las pruebas de calidad bajo la supervisión de Fe y Alegría.
BIENVENIDO POR FAVOR DEJA TU COMENTARIO O ENVIALO A aguilarjcb@hotmail.es
(Oliverio Galdames, director del Escolar San José Las Flores)
Fe y Alegría El Salvador, en un esfuerzo de unión latinoamericana y en coordinación con el Ministerio de Educación, inauguraron el pasado 7 de junio, en el Complejo Educativo Fe y Alegría San José Las Flores, en Tonacatepeque, la evaluación del Sistema de Mejora de la Calidad de Educativa.
Las pruebas se implementaron en los 22 centros educativos pertenecientes a la red oficial de Fe y Alegría El Salvador, distribuidos en 6 departamentos del país. Dichas evaluaciones fueron supervisadas por el personal de la Unidad de Educación Integral de Fe y Alegría.
Las evaluaciones realizadas llevan como propósito mejorar, dialogar, comprender, aprender y diagnosticar la calidad del proceso educativo de las escuelas de Fe y Alegría. Según Antonio Orellana, Coordinador de Educación de Fe y Alegría El Salvador, “con este esfuerzo se pretende instaurar una nueva cultura de mejora continua al sistema educativo, donde participen estudiantes, docentes, directivos, padres y madres de familia, y miembros destacados de la comunidad.”
Estas pruebas van más allá de evaluar conocimientos en las áreas de Matemática y Lenguaje. Se busca obtener una radiografía exacta del sistema educativo actual desarrollado por Fe y Alegría en sus 22 centros educativos. Condiciones del contexto, los recursos pedagógicos con los que se cuenta, los niveles de convivencia en el centro, las estrategias de enseñanza y aprendizaje, la vivencia de valores por parte de los estudiantes y las relaciones desarrolladas entre la escuela y la comunidad.
“Queremos tener contacto con la realidad educativa, a través de obtener datos reales que nos muestre las áreas que necesitan ser reforzadas dentro del sistema educativo”, afirmó Saúl León, director general de Fe y Alegría El Salvador, durante el acto de inauguración. El director mostró una actitud positiva hacia el programa de calidad y, al mismo tiempo, dijo tener una visión muy esperanzadora sobre el proceso de calidad iniciado el pasado 7 de junio.
En septiembre de 2006, Fe y Alegría realizó una prueba piloto en siete de sus 22 centros educativos, donde se obtuvieron importantes resultados para mejorar el sistema de enseñanza-aprendizaje. Es así como Fe y Alegría nuevamente asume el desafío de la calidad educativa e integral en zonas rurales y urbano-marginales, puesto que su trabajo inicia donde termina el asfalto.
Para finales de junio, se tiene previsto que 22 escuelas de la red pública nacional, situadas en el departamento de Sonsonate, realicen las pruebas de calidad bajo la supervisión de Fe y Alegría.
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